Defensa Personal Infantil

A lo largo de estos últimos años he podido apreciar una ampliación de los bloques temáticos a desarrollar en los contenidos curriculares de la educación física escolar. En este nuevo enfoque se contemplan las actividades de defensa personal, como unos de los contenidos a utilizar para lograr los objetivos perseguidos por la educación física. No obstante, este tipo de actividades se encuentra dentro del marco educativo en un proceso de evolución, todavía incipiente, de ahí la dificultad de su aplicación practica en los contenidos curriculares de la educación física, ya que este tipo de actividades carecen en líneas generales de una organización, estructuración y sistematización de los contenidos, lo que sin duda alguna dificulta el desarrollo de sus posibilidades educativas. Esta falta de información estructurada, es a mi juicio, la razón fundamental por lo que los profesores de educación física, eligen otros contenidos para conseguir sus objetivos motrices.

Desde este punto de vista los juegos de lucha aportan a este proceso un nuevo enfoque en la practica de habilidades y capacidades que contribuirán favorablemente a la creación de nuevos hábitos motrices que ayudarán al niño/a a preparase hacia la autonomía y la responsabilidad, movilizar sus competencias, y entender y diversificar sus conocimientos en el dominio de la motricidad. Las actividades de defensa personal pueden así, incluirse en los programas de educación física escolar, extraescolar, de iniciación deportiva y de recreación, contribuyendo de esta forma a la educación integral del alumno.

Con esta actividad se persiguen una serie de objetivos:

Ámbito cognitivo

  • Estudio y análisis de las reacciones agresivas
  • Estudio y análisis del factor miedo
  • Estudio histórico, filosófico etc.
Ámbito motriz
  • Familiarización y adaptación con las situaciones de contacto.
  • Desarrollo de la capacidad de respuesta motriz adaptada en breves períodos de tiempo y espacio.
  • Dominio de la caída
  • Educación del sentido del tacto
Ámbito psico-afectivo
  • Control de la agresión
  • Disminución del miedo en situaciones de contacto y caída
  • Cooperación con el adversario para el aprendizaje
  • Responsabilidad de la integridad física del adversario
  • Aumento del nivel de seguridad en uno mismo
Posibles transferencias
  • Facilitar el aprendizaje de aquellas técnicas en las que el contacto y la caída aparecen con frecuencia.
  • Aparición de un factor de protección frente a las lesiones.
  • Favorecer el control de la agresividad
Aspectos metodológicos a considerar
  • Crear un clima de distensión y alegría en la clase con el fin de introducir a los alumnos en la actividad de una forma natural.
  • Indicar a los alumnos más fuertes que no deben hacer uso excesivo de la fuerza, ya que ello facilitará el aprendizaje de la propia pareja.
  • Controlar a los alumnos más agresivos para evitar una intensidad innecesaria en las actividades ha desarrollar.
  • Estimular a los más débiles y pacíficos haciéndoles ver las distintas aplicaciones de las actividades de lucha. Podemos además limitar el espacio, tiempo, tipo de acción etc., del más fuerte, de forma que el menos fuerte tenga las mimas posibilidades.
  • Organizar la sesión en base a parejas y grupos de forma homogénea
  • Seguir una progresión que permita la integración de toda la clase
  • Plantear las mismas tareas en situaciones variadas.
  • Favorecer los cambios constantes del adversario.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos, podemos iniciar este tipo de actividad en un centro escolar a través del juego.
Después de esto, y según la edad de los alumnos va siendo mayor, se iran incluyendo otros elementos a mayores de los juegos en los cuales los alumnos sigan explorando sus habilidades en la defensa personal.
Uno de los mejores deportes para introducir a los más pequeños en el mundo de la defensa personal es el judo.